Y es que en estos 10 años vistiendo a tantas mujeres, con diferentes tipos de cuerpos, personalidades, vidas, inquietudes. Escuchando sus historias, intentando empatizar con sus dolencias, observando sus incomodidades con su cuerpo; y en mis 31 años conociéndome, entendiéndome, asumiéndome, perdonándome, aprendiéndome a cuidar y a amar; me lleva a realmente contagiar un mensaje en pro de la autenticidad, de una sociedad que se permita Ser y Dejar Ser, sin criticas y con humildad.
Y es que mi lucha por la autenticidad es para quitarnos (o quitarme) el peso individual que nos supone aferrarnos a esos fragmentos de la personalidad que se nos ha impuesto o que hemos decidido adoptar por querer pertenecer o ser aceptados (que no es lo mismo que ser queridos genuinamente)... y asumimos ese rol, ese arquetipo, esa máscara, porque todo lo que está fuera del alma, lo percibo yo como la máscara que utilizas para interrelacionarte y no lo digo en sentido peyorativo, otra palabra pudiese ser Ego.
 
Y el Ego no es totalmente malo, hay que vigilarlo para que no sea el controlador de nuestra vida, pero sólo a través del Ego se puede experimentar esta realidad e indudablemente está influenciado por nuestra cultura, sociedad, familia y entorno, es decir nuestra realidad, nuestro pasado, nuestro presente y con certeza el futuro. Por eso creo que se requiere de mucha valentía para detenerse y mirar dentro, para realmente conocer nuestra esencia y decidir quién queremos ser de verdad, aunque eso conlleve salir de la  zona de confort, cuestionar nuestro Supergo, cortar el ombligo umbilical emocional. Aunque eso implique la crítica y el rechazo, que no es más que la incomodidad del otro al hacer espejo en uno,  y percibir algo que le aterra asumir, aceptar o entender.
Cada uno está en su propio proceso, es por eso que creo fundamental practicar la humildad, puede o no gustarte el comportamiento de una persona, pero no debe de incomodarte o generarte un rechazo, y mucho menos tener una respuesta perjudicial. Así como se requiere humildad para entender al que se siente incomodo cuando uno es el espejo. 
 
En la búsqueda de la autenticidad y el conocerse realmente, el Yo puede reinventarse cuántas veces sea necesario, como decía Heráclito, todo cambia, nada permanece y mientras más vivimos, mientras más crisis afrontamos, como individuos o como sociedad, despertamos más nuestra conciencia.
Cuando uno vive una guerra, o una pandemia como la que estamos viviendo ahora, es imposible no cuestionarse preguntas más existenciales que las que nos solemos hacer en el día a día aturdidos y cansados de una rutina avasallante en un mundo tan acelerado. Por eso el vivir nos cambia, por eso dicen que el cortarse el pelo es el inconsciente asumiendo nuevos cambios (cuántas no se han cortado el pelo justo después de casarse, yo lo hice) o por eso tantos adolescentes pasan por una crisis de identidad sin saber cómo vestirse o copiando exactamente lo que llevan sus compañeros por “pertenecer” y es que es más fácil copiar, que ser original.
Original implica enfrentarse a la norma, y la norma se creó por miedo a perder el control, y el control viene por la incomodidad hacia la incertidumbre y del más profundo miedo del ser humano por descarrilarse y chocarse. Al final hay una luz, no una pared. 
 
Humildad también para entender que cada individuo busca su propio empoderamiento utilizando diferentes herramientas. Aunque la seguridad no venga de algo externo, a muchas mujeres el maquillaje las hace sentir más poderosas, a otras, llevar la cara natural las hace sentir más libres. A otras mujeres ejercitarse las hace sentirse mejor con su cuerpo y a otras poder disfrutar de la comida y llevar un cuerpo cuyas medidas no son las del “perfecto estereotipo” las hace sentir más auténticas.
Hay mujeres que se sienten más realizadas por ser exitosas en el mercado laboral y otras ser una madre ejemplar, así como otras se quedan atrapadas en la culpa de no sentirse lo "suficiente" al intentar llegar a todo.
Otras se compran un vestido por querer ser más sexy o interpretar un Character distinto para sorprender a su marido en 20 años de rutina, y hay mujeres solteras -o no- que se sienten a gusto mostrando su cuerpo en bikini por las redes. Para mi son lindas todas, y en cada una estamos representadas todas. Y es que nadie es completamente seguro de sí, cada una está aprendiendo una lección o sanando heridas pasadas, afrontando enfermedades físicas o mentales y requiere de mucha valentía ser vulnerable para aceptarse y quererse en la escuela que supone la vida, y como decía Herman Hesse, el camino de la vida es volver a sí. 
 
Humildad para entender que todos estamos en nuestro camino hacia nosotros mismos. Les deseo un camino con mucho arte y mucha originalidad… démonos permiso de SER Y DEJAR SER.  

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